Federico Bono (43), tiene su departamento en la capital cordobesa, en la Av. Ambrosio Olmos, con una terraza repleta de plantas autóctonas que cultiva hasta poder trasplantarlas en plazas, parques y las sierras.

Su pasión se reparte entre las plantas y la geología, carrera que no finalizó. En piedra realiza distintas obras, con texturas, formas y relieves que le dan un toque muy especial.

Su vida se manejó de una manera distinta antes de la pandemia, a pesar de haberse quedado sin trabajo. El pequeño departamento que habita desde que llegó a estudiar geología de a poco se transformó en un vivero. Pero esto se alteró por completo cuando el encierro se hizo parte de la vida de los argentinos.

Se sentía ahogado”, comentó su mamá, María Elisa Ñañez. Por eso apenas se comenzó a liberar el tránsito, viajaba hasta la casa que sus padres tienen al oeste de Huerta Grande.

Desde allí caminaba un kilómetro para llegar al arroyo para identificar plantas y rocas.

Mientras sus padres estaban en su lugar de residencia en Esperanza (Santa Fe), Federico decidió viajar hasta Huerta Grande y quedarse unos 15 días.

Llegó el 7 de julio. Al otro día, una vecina vio el portón de calle abierto y se lo comunicó al matrimonio. Ha pedido de los padres, otro vecino ingreso a la casa encontrando todo en orden, sin signos de violencia. La puerta de ingreso estaba sin llave. Los documentos y una tarjeta de débito sobre la mesa de la cocina, la mochila armada apoyada contra una pared, la cama donde habría dormido Federico sin tender y envuelto en un papel sobre el televisor, una suma de dinero.

María y Rafael Bono, asumieron que su hijo había salido a dar una vuelta por la zona y en un descuido, dejó la puerta y el portón sin seguridad.

Hasta el 8 de julio a las dos de la tarde envió mensajes a sus padres. Por WhatsApp les pasó fotos de plantas, incluso asegurando que una de ellas era desconocida para él.

También tomó una fotografía de las sierras, donde aparentemente está sentado y se puede visualizar el pie.

Lamentablemente no hay ninguna referencia de donde se podría haber tomado la imagen.
Entre algunos de los textos, escribió que “quería investigar los incendios intencionales”, también dijo que “quería vivir una experiencia de subsistencia”, viviendo en una cueva y sin nada. En otro le escribió a su mamá que “iba a buscar un arroyo para hidratarse”.

Desde ese momento se perdió todo contacto.

Intervención judicial y policial

El 18 de julio, los padres pudieron viajar a Huerta Grande y radicar la denuncia en sede policial. Al día siguiente, con la intervención de la Fiscalía de Cosquín, comenzaron los operativos de búsqueda que incluye personal de la Departamental Punilla, DUAR y bomberos de La Falda.

Los operativos comenzaron con el punto cero en la vivienda familiar y se fue extiendo el área a medida que los resultados resultaron negativos.

Una persona especialista en la vegetación de la región, identificó la foto de la planta que Federico consideró “desconocida y rara”, como una especie que habita en la zona alta de las sierras y que puede encontrarse en Sierras Chicas o hacia el oeste de Punilla.

La búsqueda de Federico continuará, incorporando nuevas zonas a los patrones de rastrillaje y por el momento la fiscalía no descarta ninguna hipótesis, aunque para los familiares, a medida que transcurren las horas aumenta la preocupación, y se afianza la probabilidad de que Federico haya sufrido un accidente.

Entrevista realizada con Rafael Bono:

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

9 − 1 =