Raúl Arnaldo Contreras (30) condenado a prisión perpetua. Foto: Facebook

Cuando la esperanza de vida, la expectativa de crecimiento y de progreso se ven demolidas por la crisis social, la incertidumbre, la pobreza y el desinterés, el resultado es catastrófico por la pérdida de vidas en manos de hombres que a pesar de la historia continúan con la mirada puesta en la mujer como si fuera o perteneciera a su «inventario».

En octubre de 2019, la provincia de Córdoba padeció el arrebato de  tres vidas en manos de femicidas, hombres usaron todo “su poder” sobre sus víctimas, interrumpiendo sus sueños, transformándolos en pesadillas para sus familias.

Carmen Gómez (67) en Villa María, Amalia Lorena Heredia (16) en El Tropiezo y Ana Susana Luque (67) en Córdoba ingresaron a la lista de mujeres asesinadas por sus parejas.

En las próximas líneas se desarrollará la historia de una adolescente, madre y víctima de la ferocidad de un hombre con el que había compartido parte de su vida.

Amalia Lorena Heredia, tenía 16 años, un bebe de apenas tres meses de vida.

La joven mamá mantuvo una relación de un año y medio aproximadamente con Raúl Arnaldo Contreras, conocido como “canguro” de 29 años de edad.

Ambos vivían en la zona rural de Cruz del Eje. Amalia debió soportar por meses la violencia económica y psicológica a la que era sometida por su pareja. El separarla de sus amistades y familiares se había convertido en parte de la vida de la joven.

Incluso, según declararon los familiares de la víctima, mientras estaba cursando el embarazo, Amalia no se alimentaba como correspondía y en alguna oportunidad que lo requirió no pudo pedir asistencia médica porque  su “pareja se lo impedía”.

El testimonio del abuelo de la joven fue lapidario: “No solo se la había llevado a vivir al paraje “Los Hormigueros”, sino que no la estaba alimentando estando gestante, que no la llevaba al médico cuando necesitaba, no le permitía venir a ver a su hermana, ni le dejaba usar su teléfono y la amenazaba”. La mamá de Amalia agregó: “Ya no quería ir al campo porque Contreras no la dejaba volver, la tenía encerrada, no la dejaba salir a ningún lado”.

La situación era insostenible, Amalia no soportó más que el papá de su hijo la mantuviera encerrada en la vivienda que ocupaban en el campo, que no pueda acceder al teléfono para hablar con su familia, no recibir visitas y entonces decidió ir a vivir con su abuelo al paraje “El Tropiezo” en Cruz del Eje.

Allí estaba, cuando recibió mensajes amenazantes de Contreras, incluso le mandó una foto de una navaja.

Uno de los mensajes enviados durante la madrugada del 17 de octubre de 2019, le decía que “saliera para mantener una conversación”.

La vivienda ubicada en Calle Pública sin número y Ruta Provincial A183, fue el escenario fatal.

Estando ambos en la vereda, Contreras utilizando una navaja de metal, con mango negro, le aplicó dos puñaladas a la joven madre, ocasionándole la muerte. Luego tomó el cuerpo y lo arrastró unos metros, hasta un descampado donde lo dejó y se marchó a su casa.

Contreras llegó a la casa de su madre alrededor de las ocho de la mañana y le dijo que “había matado a su pareja”.

Al momento de ser detenido, el femicida tenía en su poder una navaja con manchas de sangre en la hoja, comprobándose que era el arma utilizada en el ataque, además llevaba el documento de identidad de la víctima.

La sentencia

El viernes 1 de octubre del 2021, la Cámara en lo Criminal y Correccional de Cruz del Eje, en un juicio por jurado popular, con el acuerdo del Fiscal de Cámara subrogante Dr. Raúl Ramírez y la defensa a cargo de la Asesora Letrada Dra. Alejandra Heredia, luego de analizar la prueba llegó a un juicio abreviado.

En fallo unánime, la Cámara en lo Criminal y Correccional condenó a Raúl Arnaldo Contreras a prisión perpetua por el homicidio calificado por el vínculo y por mediar violencia de género. Al mismo tiempo ordenó la extracción de material genético para ser analizado por el Instituto de Genética Forense y la inscripción en el Registro Provincial de Perfiles de ADN y la realización de tratamiento psicológico y psiquiátrico del condenado.

 

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