Berutti 153, barrio La Toma de Capilla del Monte, momento en que intervino la justicia por el crimen cometido por Gerardo Reyna el 28 de octubre de 2020. Crédito: PdO
Por: Luis Delsemme

En un fallo recientemente conocido, la Cámara en lo Criminal y Correccional de Cruz del Eje, condenó al hombre que utilizando un cuchillo atacó a sus hijos, dio muerte al menor de nueve años e hirió gravemente a la niña de seis.

Gerardo Javier Reyna (41), desde el 2010 mantuvo una relación sentimental caracterizada por la violencia de género, hasta que su expareja, Brenda Moyano, decidió ponerle fin a la convivencia, yéndose a vivir a Chilecito, provincia de La Rioja, junto con los niños.

A pesar de la decisión de la mujer, Reyna se trasladó a Chilecito, allí se instaló a vivir hasta que logró torcer la voluntad de Brenda y comenzaron nuevamente la relación. En diciembre de 2019, él se trasladó con los niños a pasar el verano a Capilla del Monte y luego de regresarlos a la casa de la madre, decidió instalarse en Punilla para trabajar, intentando imponer su deseo de construir una vivienda para la familia.

Ya en marzo de 2020, en el marco de la pandemia, comenzó con los llamados telefónicos hostigándola para retomar la relación. Nuevamente, ante la negativa, la “hartó por teléfono”, dice textualmente el expediente judicial, con amenazas diciendo que iba a “matarse” si ella mantenía su postura.

A tal punto fue la presión telefónica, que la convenció de acceder a trasladar a los niños a Capilla del Monte. Para esto, el acusado costeó un viaje en remis, concretándolo el 18 de octubre de 2020. A los dos días, Reyna citó a la mujer en su casa para dialogar. Una vez en el domicilio, sin mediar palabra, comenzó a golpearla en el rostro, tirándola al piso. En ese momento fue rescatada por familiares del agresor. Más tarde, se presentó en la casa de la madre de Moyano y le dijo que la había golpeado porque sabía que tenía una nueva relación en Chilecito, “yo te perdono todo, pero quiero que vuelvas conmigo”, le dijo.

Ante la decisión tomada de no volver a convivir, Gerardo Reyna, emprendió la venganza más violenta y cruel, ponerle fin a la vida de sus hijos.

Esa misma tarde, en la vivienda de Berutti 153, amenazando con un cuchillo la vida de la niña, hizo que le enviara un mensaje de WhatsApp que decía “mami atendelo a papi por favor”. Luego, agredió violentamente a los chicos, dejando grave a la niña y ocasionándole la muerte a Thiago.

En este escenario, intervinieron familiares que lograron reducir al asesino y mantenerlo hasta el arribo de la policía.

Los chicos fueron trasladados al hospital local, donde se constató el fallecimiento del niño y la atención de emergencia a la nena, desde donde se la traslado al Hospital Pediátrico de Córdoba.

 Sentencia

La acusación de la fiscal Paula Kelm estableció que “todos dan cuenta de que existía una relación asimétrica, en la que el acusado maltrataba tanto física como verbalmente a su pareja, ejerciendo el control sobre la misma” y agrega: “en ese contexto y ante la negativa rotunda de retomar la relación sentimental, Reyna tomó la decisión deliberada de darle muerte a los hijos que tenían en común como modo de causarle sufrimiento a la madre y expareja”.

Ante los hechos reconocidos por el acusado y las pruebas que contaban en su contra, la fiscalía y la defensa llegaron a un acuerdo de juicio abreviado. El tribunal aplicó la sentencia máxima, la pena de prisión perpetua, por los delitos de homicidio doblemente calificado por el vínculo y por venganza transversal en concurso ideal y por la misma tipificación en el grado de tentativa, ambos en concurso real.

 

 

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