Imagen: Gentileza
Por: Cristina Pérez, Profesora de Historia

Ambas expresiones correctas, dos razas, varias manifestaciones cultuales: los otomíes, designación genérica de los habitantes del Nuevo Mundo, bajos, aceitunados, lampiños, semidesnudos, constructores de pirámides, de sistemas agrícolas, contables, religiosos, algunos trashumantes, otros opresores de sus hermanos más débiles.

Los blancos; piel distinta, extraños, con armaduras de metal, caballos que semejaban armas de ataque desconocidas, cumpliendo la esperanza que del este traería Quetzalcóatl (pronta desilusión, llegó la gripe, la viruela, la varicela, las enfermedades venéreas); con la cruz como razón de fe para el dominio religioso y el Rey, como razón política de expansión de una España que no podía recuperar la ruta a las Indias Orientales ni tener el oro suficiente para comerciar con los turcos.

Dos mundos, dos razones para la defensa y el ataque; fracaso de la idea española de transculturación: enseñamos-aprendemos, falacia que pretendía justificar la invasión (que asimilaron los europeos de los amerindios… y ¿al revés?  A pensar)

Difícil conciliar: no ayuda destruir estatuas ni manipular mapuches, para incendiar y matar.

No ayuda el hecho que si la historia la escriben los que ganan, no sirve, está incompleta, no les dimos, ni les damos, la posibilidad de hablar, de contarnos que les pasó y qué les pasa. Embromado el miedo que embota la mente y en vez de averiguar, investigar, unifica pensamiento, de un lado o del otro.

Abramos el debate llano, interesémonos en sus derechos y los nuestros y quizás, aprehendamos a escuchar, fundamentar, hablar con la mejor, más pacífica y esforzada arma intelectual, la PALABRA, ceder y ganar.

Sería interesante preguntarse a quién le conviene resucitar esta dolorosa historia de dos mundos, dos razones, mucha pobreza y… ¿Quién está ganando? Por qué no llegamos a un acuerdo pacífico; ¿Quién financia, de un lado y del otro esta violencia?

Nuestros hijos y nietos nos miran… sabremos, podremos, intentaremos dejarles una Patria que sume, integre, valore o… seguiremos con los trabajos prácticos.

Los invito, los desafío, los comprometo, por ellos, por todos a PENSAR Y PARTICIPAR.

 

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