Miércoles, 02 Septiembre 2020 13:35

Los dos congresos Destacado

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Congreso virtual. Congreso virtual. Gentileza

Andrés Ávila Álvarez.
Ensayista y analista político.

Hoy, 1ro de septiembre de 2020*, la República Argentina tiene 2 Congresos sesionando en simultáneo: uno de ellos presencial, el otro virtual.

 

El hecho es tan importante como grave.
 

El precedente que se sienta es, a nivel institucional, desastroso. Porque los legisladores que se encuentran llevando a cabo la sesión presencial, apelarán ante la Justicia para que ésta determine la invalidez de la "sesión virtual" de los diputados oficialistas.

Y Sergio Massa, a su vez, en un accionar que de no ser tan trágico podría considerarse "realismo mágico", decide declarar "ausentes" a los diputados (de cuerpo presente) en el Congreso de la Nación.

Pasando en limpio: los diputados de Juntos por el Cambio que están, de hecho, en el recinto, en realidad "no están". Faltaba el remate videliano de decir que "no tienen identidad". "Usted está ausente", pero la sesión que el Presidente de la Cámara de Diputados da por válida, es la que ve a través de un monitor.
 

Vamos a limitarnos a repasar unos cuantos puntos fundamentales:

- El plazo de consenso, previamente acordado (por todos los bloques), para sesionar de forma virtual, vencía hoy. Y los diputados de Juntos por el Cambio habían anunciado que abandonarían sus respectivas provincias para volver a sesionar en la Cámara de Diputados, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

El oficialismo, encarnado en Sergio Massa, no puede desconocer el previo anuncio, ni el vencimiento de los plazos, para llegar al extremo grotesco de negar la presencialidad de los legisladores que no pertenecen a su bloque político. Creo que fue Chesterton quien dijo que "llegará un momento en el cual sea necesario desenvainar una espada para afirmar que el pasto es verde".

¿En serio van a llegar al extremo de hacer que la mitad del país tenga que desenvainar una espada para afirmar que un diputado, dentro de un recinto, "está ahí"? ¿No había, acaso, tiempo para construir un consenso, gestionar alternativas o anticiparse a este evento? Quien suscribe piensa que el tiempo estaba: no estuvo la voluntad política.
 

- Dentro del diverso y lamentable catálogo de situaciones y factores indeseables que la Argentina, como país de economía emergente (por no decir recesiva), muestra hacia la opinión internacional (y sus potenciales inversores)... sumanos, ahora, un oficialismo negándole la entidad al funcionamiento reglamentario y legal de su Poder Legislativo. Todo esto, para elegir legitimar un procedimiento que es mucho más funcional a los intereses propios de la coalición gobernante.

Para cualquier observador que nos mira desde la des-apasionada y des-ideologizada perspectiva de alguien que no está obnubilado por un relato épico, la realidad institucional de la Argentina tiene cada vez más similitudes con el chavismo de lo que muchos ciudadanos argentinos quieren advertir.
 

- El sindicato que nuclea a los Trabajadores del Congreso actuó incluso más rápidamente que Sergio Massa: desde la tarde ya protagonizaban una especie de protesta/paro invocando la infalibilidad de un protocolo sanitario cuasi-sacrosanto, para no presentarse a trabajar "si los legisladores de Juntos por el Cambio excedían un determinado número de individuos, que comprometiera la salud de los trabajadores del edificio".
 

Más allá de que dichos trabajadores gozan del privilegio de ser parte de la nómina estatal, nucleados en un sindicato de por sí privilegiado, ¿cuál es el criterio según el cual, una vez más (otra...), los trabajadores de organismos estatales estiran hasta el absurdo un supuesto "derecho" a la preservación de la salud en marco de la pandemia... ... mientras que los trabajadores privados se ven obligados a reinventarse y a seguir trabajando, de hecho? Simplificando: si los taxistas (que pueden), los cocineros (que pueden), los carpinteros, los plomeros, los albañiles, las decenas de empleados de los supermercados, los farmacéuticos, los ferreteros, los médicos, los electricistas, los técnicos... si todos ellos extreman las precauciones para seguir trabajando, porque el mundo no sigue girando gracias a la máquina de imprimir billetes del Banco Central de la República Argentiba, ¿no les da un poquito de vergüenza? ¿No? ¿Ni un poco?
 

- Resulta llamativo que, justamente, luego de que Cristina Kirchner se desentendiera del proyecto de Reforma Judicial que tuvo un escandaloso aval instantáneo en Senadores (pero para el cual no tiene mayoría en Diputados)... el oficialismo, oportuna y convenientemente, adope una postura intransigente que (¡qué casualidad!) apunta a partir la Cámara de Diputados en 2.

Habrá que ver cómo evoluciona esto, pero resulta (como mínimo) llamativo que al oficialismo no le tiemble el pulso, en una Cámara donde se encuentra en desventaja, para anular la validez de la primera sesión presencial (en regla, ateniéndose al marco de la legalidad) que impulsó, con previo aviso, el principal bloque opositor. Todo esto, encima, en vísperas de una resolución tan polémica como trascendental para la agenda del Frente de Todos.

Habrá que ver qué hace el oficialismo para reestablecer el legítimo funcionamiento de la Democracia y sus instituciones, como es en este caso el Poder Legislativo, que hoy enfrenta una anomalía grave. Como tantas definiciones que se dan en Argentina desde los últimos años, estamos una vez más en un punto de inflexión donde se puede abrazar el funcionamiento republicano y transparente de una democracia que quiere sanearse, o profundizar en anomalías tortuosas de las que después va a ser muy difícil salir. Y cuyas consecuencias, tal vez, no adviertan muchos de los implicados.

 

* El artículo se escribió la noche del 01/09/2020

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