Esta mañana, Hernan el hermano de la docente, se presento a brindar declaración testimonial.
 

La Fiscalía de Cosquín, a cargo del doctor Gustavo Dalma, inicio una investigación de oficio para establecer si existió algún tipo de conducta reprochable legalmente en la trágica muerte de la docente Liliana Gimenez.
 

El primero en brindar declaración testimonial fue el hermano, Hernán Gimenez.
 

En el acto llevado a cabo en la Unidad Judicial de La Falda, el joven aportó capturas de pantalla de los distintos mensajes que Liliana mantuvo con su grupo familiar y en la red Twitter durante los días que permaneció en su casa, con temperatura elevada, cumpliendo con las indicaciones que le brindaban desde el centro de atención telefónica de la obra social Apross.
 

También aportó la foto de la indicación del medicamento que se debía aplicar la paciente, firmada el 3 de abril, por el médico del centro de salud de Villa Giardino.
 

Se espera que en los próximos días, la fiscalía cite a más personas para brindar su testimonio.
 

(Escucha más abajo las declaraciones de Hernán Gimenez)

Publicado en Regionales

El fallecimiento de la docente Liliana Giménez, ocurrida el 6 de abril en una clínica de La Falda, disparó una serie de dudas sobre el protocolo utilizado por la Administración Provincial del seguro de Salud (Apross).
 

El calvario padecido por la docente de 44 años de edad, quedó registrado en una serie de publicaciones en la red Twitter.
 

Liliana registró durante nueve días fiebre elevada y molestias en su garganta. La voz del otro lado del 0800 de Apross, indicó que tomara paracetamol y se quedará en el domicilio, que no vaya al centro de salud porque NO TENIA los síntomas de Covid19”.
 

El cuadro febril comenzó a afectarla en los últimos días de marzo, “mejoraba un poquito y a los dos días volvía a llamar” dijo Hernán Giménez, hermano de Liliana.
 

Hernán, en comunicación telefónica con este medio, comentó que Liliana llamaba al 0800 de la obra social, porque según los operadores, Apross no tenía atención médica de emergencia en Punilla.
 

También relata que el viernes 3 de abril, luego de varios días de comunicación con el call center, estuvo el médico del centro de salud municipal. El facultativo, luego de conversar con ella, le indicó que se acercara al dispensario y se aplicara penicilina.

El inyectable fue aplicado el sábado, cuando el esposo de Liliana la llevó a la sala de enfermería.
 

Esa medicación provocó cierta mejoría, que quedó registrada en un comentario en Twitter.
 

Portal de Opinión, habló con Elizabeth Auras, amiga de la infancia de Liliana. Crecieron y estudiaron juntas en Puerto Rico –Misiones-, su pueblo natal.
 

Por el tema del protocolo, le decían que como ella en principio no manifestaba otros síntomas, tenía que esperar que presentara los síntomas –de coronavirus-, esa era la recomendación y que no fuera a ningún centro de salud”, y continuó diciendo: “La conminaban a que se quede en la casa, por el riesgo a que contagie pero tampoco le enviaban nadie a su domicilio para verificar si ella tenía coronavirus o no”, comentó al momento de recordar las fotos que le enviaba con paños fríos sobre la frente, recomendación realizada desde el call center.
 

Elizabeth recordó que la docente sentía miedo por la estigmatización que manifiesta la población cuando una persona presenta síntomas compatibles con coronavirus. Otro de los inconvenientes que presentaba era la falta de medios de transporte, dado que su esposo trabaja en Córdoba donde permanece de lunes a viernes.
 

Con relación a la visita del médico local, la amiga sostuvo: “El la miró a dos metros de distancia y le dio una receta de penicilina, es como que los médicos son víctimas del propio sistema porque no tienen a lo mejor los elementos de seguridad como para ir a ver a las personas”.
 

Protocolos vigentes ¿son adecuados?
 

Los afiliados a las obras sociales, por lo general son el hilo más delgado de un sistema que en muchas ocasiones no da las respuestas adecuadas ante las necesidades de salud.
 

Con relación a este caso en particular, surge un interrogante, ¿Apross brindará un informe sobre la secuencia de atención, dando cuenta de las llamadas y las respuestas?
 

La obra social provincial, de acuerdo a la información recolectada, cuenta en el Valle de Punilla, con un servicio tercerizado de asistencia médica, que incluye médico a domicilio para emergencias, control de ausentismo y traslados en ambulancias a los centros asistenciales.
 

Los afiliados deberían conocer por parte de la obra social, cuales son los pasos a seguir en caso de presentarse situaciones similares. Una persona no puede quedar sujeta a la indicación de telediagnóstico sin contar con un seguimiento personal de la evolución de los síntomas.
 

En todo caso, tomando las medidas de seguridad pertinentes, correspondería que se preste el servicio de asistencia disponible en la zona y de no existir esa posibilidad administrar los medios necesarios para que el servicio público pueda acudir a la atención requerida.
 

La confirmación sobre la disponibilidad de Apross en Punilla, queda demostrada al trasladar a Liliana desde el centro de salud de Giardino, hasta la clínica La Falda, por medio de una empresa de la zona, con el diagnóstico presuntivo de “Dificultad respiratoria, posible Covid 19”.
 

A todo esta situación, agravada ante una pandemia y una cuarentena obligatoria, con la recarga de prestaciones y protocolos que varían cada día, la asistencia pública se encuentra desbordada. Esta realidad los vecinos la padecen desde hace años, incluso por ciertas normas que mantiene la provincia de Córdoba donde los pueblos como en el caso de Villa Giardino, están limitados a tener un dispensario con servicios mínimos y sin la posibilidad de un sistema de atención domiciliaria como se prestan en las grandes ciudades. Es decir, estas normas deberán ser revisadas a partir de la extrema situación que puso en jaque al sistema sanitario de la república.
 

Una vida se perdió, una profesora dedicada a la comunidad, en la escuela rural de la Pampa de Olaen o en la escuela que funciona en la cárcel de mujeres de Bouwer. Fue allí donde creó la revista “Rotas Cadenas”, que le valió un premio por el cual conoció México.
 

Dos niños, de 12 y 15 años, hoy están llorando a su mamá. Una mujer dedicada, comprometida y excelente madre, esposa, hermana y amiga.
 

Liliana Gimenez falleció el 6 de abril al mediodía, a causa de una neumonía bilateral, bajo el fantasma del coronavirus, que por cierto resultó negativo y la indiferencia, desinterés o errores en la aplicación de un protocolo que al parecer no cuida la salud de los afiliados a las obras sociales
 

La familia de Liliana, está analizando la posibilidad de acudir a la justicia, con la esperanza de encontrar respuesta a estos interrogantes que seguramente imponen mayor dolor a ante la tragedia.

Escucha el audio con Elizbeth Auras: https://ar.ivoox.com/es/49871967 

Escucha el audio con Hernán Gimenez, más abajo.

Publicado en Mujer & Salud