Elementos filtrados por fecha: Lunes, 16 Diciembre 2019
  • La defensa de Pallotti había presentado un recurso de casación ante el TSJ.
  • Los argumentos expuestos por los abogados Marcelo Brito y Cristian Ayán, fueron rechazados por los vocales en forma unánime.
  • Quedaría abierta la posibilidad de un recurso de admisibilidad para llegar a la Corte de Justicia.
  • El Dr. Ricardo Agost, representante de Paloma Appendino, se mostró satisfecho por la sentencia del TSJ.

 

El caso que tiene como condenado por el delito de "abuso sexual con acceso carnal" a Giuliano Pallotti (28), comienza a cerrar su círculo a partir de la resolución tomada por el Tribunal Superior de Justicia.
 

La sentencia fechada hoy, 16 de diciembre de 2019, evaluó lo planteado en el recurso de casación, planteado por el fallo de la Cámara en lo Criminal y Correccional de Cruz del Eje, del 22 de marzo de este año, cuando condenó a Pallotti a siete años de prisión, por el delito de abuso en perjuicio de su propia prima hermana, Paloma Sánchez Appendino.
 

Mientras se realizaban las audiencias, el abogado Brito, sostuvo que: “Las pericias psicológicas son un mamarracho”, además dijo que una reconocida psicóloga “había falseado los hechos”.
 

Estos conceptos fueron volcados en las cuestiones a resolver por al TSJ, como primer interrogante: ¿Es nula la sentencia por fundarse en prueba ilegal?
 

La defensa de Pallotti calificó a la sentencia como “nula” por cuanto se basó en elementos no incorporados legalmente al debate, más concretamente, califican de nulos los dictámenes psicológicos del imputado y de la víctima.
 

En decir, para Brito y Ayán, la sentencia se construyó sobre pericias psicológicas del acusado y de la víctima, realizadas por profesionales a quienes se les cuestiona por la ausencia de exposición de razones técnicas y científicas que garantizan o garantizarían las conclusiones, que la perito oficial fijó posteriormente en su dictamen.
 

En este sentido, cuestiona los informes de una profesional por considerar que evidencian idénticos vicios, en ambos de fecha 7-12-2014 y 4-11-2016, incluso con los mismos errores de ortografía.
 

Estos informes, para la defensa, son de poca extensión y carecen de toda argumentación relativa a las conclusiones que allí se consignan. Remarcan la importancia de los vicios expuestos, debido al impacto que esto genera en el derecho de defensa y en la facultad de contralor.

 También se cuestiona la falta de perito de parte designado por la defensa.

La vocal Aída Tarditti, rechazó lo expuesto, con argumentos que avalan el accionar de los profesionales encargados de las pericias y los informes psicológicos presentados en el expediente, motivo del debate en la Cámara. Más allá de algunas cuestiones vinculadas a distintas expresiones de la víctima en el relato de los hechos, para la vocal, es fundamental tomar en cuenta que se está hablando de una niña, que padeció una situación extremadamente traumática, y que por lógica consecuencia, requirió de tiempo, asistencia y acompañamiento para alcanzar a clarificar los lamentables sucesos.
 

Al mismo tiempo, sostiene en su exposición que los informes periciales y técnicos son realizados por personal profesional en su área, por lo tanto, ni los jueces, ni los abogados, por más conocimiento que tengan sobre la ciencia en cuestión, pueden rebatir esos informes. Esto puede suceder a partir de otros planteos con personas de la misma ciencia.
 

De esta manera, se descartan los cuestionamientos planteados sobre el momento en que sucedieron los hechos, sobre la mayoría de edad de Pallotti y si era necesario cambiar la carátula dejándola solamente en “abuso”.
 

Los profesionales que atendieron a Paloma, y quienes realizaron las pericias, confirmaron de forma fehaciente lo relatado por la menor, a pesar del tiempo transcurrido, dando por cierto los hechos que llevaron a la condena del imputado. En este sentido también jugó un papel importante las declaraciones de familiares y una amiga de Paloma en particular que permitieron corroborar lo expuesto por la víctima.
 

Para la vocal, “la simple lectura de las pericias mencionadas demuestra la ausencia del vicio denunciado”.
 

En las pericias realizadas a Pallotti, quedó demostrado que “era proclive a incurrir en conductas sexuales transgresoras”, en tanto que en las efectuadas en la menor víctima, enumeran una serie de indicadores como sentimiento de inseguridad y malestar, relacionados con vivencias de daños y experiencias traumáticas, pero destacando que “no se detectaron indicadores de fabulación o confabulación”.

 
“La autoridad judicial no puede descalificar la corrección o exactitud sustancial del dictamen desde el punto de vista técnico, ni modificar el alcance de sus conclusiones, fundándose solo en sus conocimientos o deducciones personales de este tipo, ya que no puede sustituir al perito, tampoco lo podrán las otras partes del proceso”, así lo sostienen Cafferata Nores-Tarditti.
 

¿Pallotti era mayor de edad al momento del hecho juzgado?

Otro de los puntos cuestionados, surge a partir de establecer fehacientemente si Giulliano Pallotti era mayor de edad al momento de consumar el hecho que lo llevó a la sentencia.
 

La defensa sostuvo que en el expediente no se pudo establecer con certeza la fecha, debido a los informes periciales que difieren en cuanto al momento temporal en que fueron realizados.

Para esto se basó en la declaración realizada el 7 de agosto de 2012, “les llama la atención que la menor se pronunciara categóricamente por la edad de su agresor cuando antes no lo hizo y también que ubicara el hecho con posterioridad al mes de diciembre, cuando su asistido cumple años ese mes, ponen en tela de juicio la espontaneidad de esa declaración”.
 

Para el TSJ, toda la argumentación presentada en este sentido, al igual que aquella que intentó desviar la cuestión hacia un problema familiar, por cuestiones económicas, está totalmente desvirtuada, “por cuanto se aprecia que soslayan el completo marco probatorio ponderado por la Cámara y efectúan críticas aisladas, centrando su esfuerzo en analizar separadamente la evidencia colectada”.
 

Continúa argumentando: “Cabe recordar que, frente a delitos contra la integridad sexual, el testimonio de la víctima aparece como la prueba dirimente, puesto que esta clase de hechos suele cometerse en ámbitos de la intimidad, ajenos a las miradas de terceros”. También sostiene que los elementos de juicio corroboran el relato de las víctimas de delitos contra la integridad sexual estén constituidos, en su mayoría por prueba indirecta.
 

El razonamiento del Tribunal sostiene que, en materia de relatos, los niños víctimas y los testigos de delitos tienen un perfil diferenciado, y así se ha resaltado que cada niño tiene derecho a que se lo trate como un testigo capaz y su testimonio se presuma válido y creíble hasta que se demuestre lo contrario.
 

Es decir, la Fiscalía, la Cámara y el Tribunal consideraron que lo relatado por la víctima, a pesar de las distintas fechas, no obedeció a una fabulación o confabulación; los hechos ocurrieron de la manera expresada y fueron corroborados por las pericias pertinentes y las declaraciones de testigos que dieron sustento a la correspondencia entre las circunstancias de tiempo y lugar por ella narrada.
 

En ese mismo sentido, queda desacreditada lo expuesto por la defensa sobre el planteo que sostenía que el imputado no vivió en ese tiempo en la casa de Huerta Grande. Sin embargo, la prueba acreditó que en el período que acaecieron los hechos, la menor concurría a la casa, incluso para utilizar la pileta en los meses de verano y esto está corroborado por declaraciones de familiares y otros testigos.
 

También se desvirtuó los dichos sobre que Pallotti vivía en Carlos Paz y que no frecuentaba la vivienda en cuestión. El Tribunal convalidó lo demostrado en el expediente de Cámara donde se estableció que visitaba a su mamá, que frecuentaba a una novia con domicilio en La Falda y comía asados con sus amigos.
 

Relato de una niña.
 

Uno de los puntos resonantes del dictamen del TSJ, está dado en un párrafo donde afirma que “las críticas aisladas del recurrente no logran conmover la solidez de los argumentos proporcionados por el sentenciante (Cámara de Cruz del Eje), fruto de una ponderación integral de la prueba colectada”. Además, destacó que “el núcleo de las críticas defensivas tiene por centro de gravedad, cuestionar la credibilidad del relato de la menor víctima”.
 

Continúa en su exposición el Tribunal Superior: “El relato de un niño, no puede ser analogado en su tratamiento al de un adulto, sin embargo, en la praxis tribunalicia son frecuentes los casos en los que se advierte que el operador judicial – juzgador o las partes- los somete a un minucioso exámen lógico, en desmedro de los rasgos distintivos que le confieren la madurez y afectividad propias de la salud”.
 

Ampliando la exposición, no es posible pedirle a un niño que su relato se transforme en un objeto de un control de logicidad, esto ocurre en todos los ámbitos de su vida, en la relación familiar, escolar, social etc. Quien se comunica con un niño, sostiene la Dra. Tarditti, lo hace con la expectativa de obtener de su pequeño interlocutor un razonamiento impoluto, sin fisuras, sin olvidos, sin contradicciones, sin imprecisiones. ¿Por qué entonces ha de aplicarse distinta vara para mesurar con inmutable rigor la narración que ofrece un niño cuando es convocado a declarar en un proceso penal?
 

Ante estos argumentos centrales, el Tribunal Superior de Justicia en forma unánime rechazó el recurso de Casación, dejando a disposición del imputado Giuliano Pallotti la última vía legal, que es un recurso ante la Corte de Justicia. De presentar este recurso y no ser aceptado, su libertad se encuentra en serio riesgo de cesar.
 

Cambio de identidad.
 

Por último, es importante mencionar que Paloma Sánchez Appendino, por una decisión totalmente personal, independiente de esta situación, se encuentra en trámite de cambio de identidad, teniendo ya su nueva partida de nacimiento con el nombre Jonás.

Publicado en Regionales