Miércoles, 30 Octubre 2013 11:07

Marihuana y Sexualidad: Los efectos del consumo sobre la Respuesta Sexual

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Placer sexual es la sensación que experimenta una persona cuando está excitada sexualmente. Bioquímicamente es la respuesta del sistema nervioso central que puede ser provocada por un inductor externo (estimulación sensitiva: lo que oye, ve, huele, saborea o toca) o interno (fantasías). Es una respuesta agradable, en este caso vinculada a la sexualidad. El estímulo puede ser real, ser fruto de la imaginación e incluso del sueño.

Drogas y placer sexual

Desde tiempos muy remotos el hombre y la mujer han buscado recursos que les permitan incrementar su placer sexual, y han recurrido a plantas, alimentos, y por supuesto, a sustancias naturales o sintéticas como lo son las drogas.


Aunque al consumirlas en dosis bajas, aparente-mente aumenten el deseo sexual, los efectos a largo plazo terminan deteriorando en forma muy significativa todas las etapas de la respuesta sexual femenina y masculina.

El mayor motivo para recurrir a las sustancias a la hora de vivir la sexualidad, es el deseo de experimentar sensaciones y emociones diferentes, o el sentirse inadaptados o inseguros.

El efecto psicológico tipo placebo de las sustancias psicotropas o drogas, en lo que a la esfera afrodisíaca se refiere, exacerba la fantasía del sujeto.

Muchas drogas reducen el deseo sexual, pero algunas de ellas parecen incrementarlo, actuando como afrodisíacos. Sin embargo, el hecho de que una droga aumente el deseo sexual de una persona no significa necesariamente que mejore su actuación sexual o su placer.

En el hombre, la excitación sexual es observable porque provoca la erección del pene, y puesto que esta condición puede ser medida con relativa facilidad, existe una profusa información acerca de las drogas que la provocan o la inhiben.

Con respecto a los efectos de las drogas sobre el mecanismo de excitación de la mujer, existe una in-formación notablemente menor. Tanto en el hombre como en la mujer la excitación sexual es necesaria antes de que se produzca el orgasmo, de modo que la falta de excitación provocará inevitablemente una interferencia en la respuesta sexual normal.

Marihuana
Los términos cannabis y marihuana, entre muchos otros, hacen referencia a las sustancias psicoactivas que son consumidas de la planta Cannabis sativa con fines recreativos, religiosos y medicinales. De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas, se trata de “la sustancia ilícita más utilizada en el mundo”.

El compuesto químico psicoactivo predominante en el cannabis es el tetrahidrocannabinol, también conocido por sus siglas, THC. El cannabis contiene más de cuatrocientos compuestos químicos diferentes, entre ellos al menos sesenta y seis cannabinoides aparte del THC.

La marihuana, al igual que el alcohol, tiene efectos depresores, y las consideraciones sobre sus efectos de relajación física y mental y el sentimiento de bien-estar, probablemente provengan del mismo tipo de desinhibición. Quizá por esto algunas personas hablan de la utilidad de la marihuana para enfrentarse a la ansiedad asociada a situaciones relacionadas con la conducta sexual. La desinhibición permite obviar los prejuicios sociales y los tabúes personales.

Está comprobado que como efectos inmediatos en la esfera sexual ayuda en la desinhibición, relaja y produce sensación de bienestar, aumenta la sensibilidad táctil y distorsiona la realidad.

Sin embargo, hay estudios que evidencian que el consumo frecuente, reduce los niveles de testosterona y puede causar disminución en la producción de espermatozoides. Igualmente disminuye el deseo sexual y provoca disfunción eréctil. El nivel de expectativas y sugestionabilidad de quien la consume, lo mismo que el alcohol, pueden ser muy importantes. Un consumo persistente suele concluir con un deseo sexual hipoactivo o inhibido.

En algunos casos se informa, en mujeres, de disminución de la lubricación vaginal, con la complicación de la dispareunia o coito doloroso. Entre los efectos a largo plazo, la mayoría de los autores están de acuerdo en que la marihuana inhibe la producción de hormonas sexuales (en el hombre provoca reducción en la producción de esperma, a la vez que un mayor número de espermatozoides anómalos, y en la mujer suprime la ovulación y facilita irregularidades en el ciclo menstrual).

Hay estudios que evidencian que el consumo frecuente de
marihuana reduce los niveles de testosterona y puede causar disminución en

la producción de espermatozoides

Hasta hace un tiempo, se sabía poco sobre los mecanismos específicos de acción del THC en el nivel neuronal. Esto es en parte debido a la alta solubilidad en lípidos de THC (que conduce a la absorción de prácticamente todos los tejidos a altas concentraciones). Sin embargo, los investigadores han confirmado que el THC ejerce sus efectos más importantes a través de sus acciones en dos tipos de receptores cannabinoides, CB1 y CB2, los cuales están acopla-dos a proteína G. El receptor CB1 se encuentra principalmente en el cerebro así como en algunos tejidos periféricos, y el receptor CB2 se encuentra exclusiva-mente en los tejidos periféricos.

Consumo


Se trata de una sustancia psicoactiva que se suele consumir por vía respiratoria (fumando), aunque también es posible su consumo por vía oral, pero es altamente advertido su efecto al ser más alto el nivel de riesgo a delirios y pánico.
La marihuana o cáñamo se presenta en diferentes formas. La más conocida es el fumar las flores secas y enteras (los cogollos de las plantas femeninas). Existe también aceite de cannabis, en inglés honey oil («aceite de miel»), que es un concentrado cuya extracción generalmente implica el uso de disolventes como el alcohol y filtrados con carbón activo, lo cual potencia los efectos, al estar más con-centrado el tetrahidrocannabinol que es la principal sustancia psicoactiva de la marihuana.
La forma más habitual de consumo es en forma de cigarrillo liado (armado) a mano: en estos casos se usan directamente los cogollos, secos y desmenuza-dos, el hachís rubio o negro, o bien las hojas. Otros métodos incluyen el uso de pipas muy pequeñas, también conocidos como onehitters, y de narguiles o cachimbas (pipas de agua) para fumar el cannabis o también el uso de bongs. Actualmente es común el consumo por vaporización, el cual consiste en vaporizar los cogollos secos y curados, a una temperatura tal que solo extrae los cannabinoides y no aquellos productos nocivos que se generan con la combustión.

El cannabis se usa también en la cocina, para la preparación de recetas como space cake («tarta espacial») o hash brownies («bollos con hachís»). La ingestión por vía oral debe ser siempre bien medida, ya que de esta forma se ingresa más porcentaje de THC que fumado o vaporizado. También puede ser tomado disolviéndolo en copas de café, creando así un bhang (del hindi)
Efectos físicos del consumo

Efectos psicoactivos

Las manifestaciones clínicas producidas por una intoxicación aguda por cannabis son muy variables entre personas y dependen de la dosis, del contenido de THC, de la proporción THC/CBD, de la forma de administración, así como la personalidad, las expectativas y experiencias previa del sujeto y también del contexto en que se consume (Camí et al., 1991).

Algunas personas que consumieron cannabis afirman que puede inducir a la sociabilidad, así como al recogimiento; de cualquier manera, puede generar la sensación de incremento de la percepción visual y auditiva, dependiendo de la variedad e incluso de la planta en concreto ingresada al organismo.

Sexualmente, el aumento de percepciones sensoriales junto a la desinhibición, cambian las características de las diferentes fases de la respuesta sexual. A veces esto juega a favor de la intensidad del placer sexual, la persona se siente más libre de tabúes, está desinhibida, potenciados los sentidos; pero otras ve-ces aparecen las disfunciones sexuales inducidas por sustancias: en el hombre provoca característicamente eyaculación retrasada o lenta, llegando a casos de anenyaculación. En la mujer, provoca anorgasmia.

Efectos a largo plazo


El consumo de cannabis se ha evaluado en diversos estudios que lo correlacionan con el desarrollo de ansiedad, psicosis y depresión, [] además del desarrollo de trastornos de pánico, independiente de si se continúa consumiendo o no, actuando, por lo tanto, el cannabis como detonante en al menos el 33% de ataques de pánico sufrido por pacientes, que lo presentaron por primera vez y 48 horas post-consumición.
Con respecto a la aparición de trastornos mentales, tales como depresión y ansiedad, se comprobó que los consumidores diarios tienen 5 veces más posibilidades de desarrollarlos que los no-consumidores, mientras que aquellos que son consumidores semanales tienen cerca del doble de posibilidades.
Se considera que los consumidores ocasionales de cannabis tienden a acumular el THC, ya que el mismo suele depositarse en zonas ricas en grasa (como el cerebro, el hígado y las gónadas), esta acumulación suele asociarse a problemas de pérdida de memoria, (ocasionados por las alteraciones del hipocampo), como también a otros problemas sexuales: en el hombre disfunción eréctil, oligoespermia y en la mujer anovulación.

Se estima que se necesitan alrededor de cuatro semanas para que el THC sea eliminado completamente del organismo, en consumidores ocasionales, sin embargo, se cree, que los consumidores crónicos de cannabis, requieren mucho más tiempo para recuperar sus funciones cognitivas, y que algunos de los trastornos producidos son crónicos, sobre todo los evidenciados sobre la concentración plasmática de hormonas sexuales.
Comentarios finales

En las antiguas culturas asiáticas, la marihuana ha sido considerada como un afrodisiaco potentísimo, pero también existen registros de textos sagrados que la recomiendan para disminuir el deseo sexual. Es decir que los efectos de esta droga están determinados por la personalidad, complexión, intensión, ambiente y cultura del consumidor.
La clave para “predecir” la forma en que la marihuana afectará la sexualidad está en la dosis consumida: en niveles bajos y moderados, la habilidad de comunicación con la pareja y la conciencia del cuerpo puede aumentar; en niveles altos los efectos de la droga son la pérdida de conexión con el otro, desapareciendo el deseo e impidiendo la correcta respuesta sexual tanto en el hombre como en la mujer.
Los efectos sexuales a largo plazo son nocivos en todos los estudios consultados por mecanismos directos o mediados por la inhibición de secreción de hormonas sexuales.

Referencias bibliográficas
• Efectos de las drogas en la sexualidad. Disponible en: www.esmas.com/salud/home/ sexualidad /348443.htm.
• Míguez HA. Información epidemiológica sobre el uso in-debido de sustancias psicoactivas, algunas estrategias aplica-das en la Argentina. En: OPS. Abuso de drogas. Washington: OPS; 1990: 87-109.
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• Finlinson HA, Robles RR, Colón HM, Soto López M, Ne-grón M del C, Olives-Vélez D. et al. Puerto Rican drug users experiences of physical and sexual abuse: comparisons based on sexual identities. J Sex Res. 2003 Aug;40(3):277-85.

Agradecemos a la Revista Opción Médica de Uruguay y al Dr.  Santiago Cedrés, Ex Prof. Adj. Medicina Interna, Sexólogo clínico – Terapeuta sexual, Vicepresidente de la Sociedad, Uruguaya de Sexología, Acreditado por la Federación, Latinoamericana de Sexología y Educación Sexual.

Fuente: Manantiales.org

 

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