Miércoles, 30 Octubre 2013 15:53

Terapias clásicas de belleza que vuelven a estar de moda

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Sauna, baños de vapor e hidromasajes. Todos aportan relax y sensación de bienestar pero cada uno tiene sus beneficios

Fueron utilizadas desde la Antigüedad por diferentes civilizaciones para mejorar la calidad de vida y alcanzar un estado físico y psíquico armónico. Hoy, como en aquellos tiempos, las terapias que emplean el calor como agente terapéutico siguen vigentes y se presentan como una opción ideal contra el estrés y los dolores musculares. Sauna, baños de vapor, ducha Vichy o hidromasaje, hay opciones para cada necesidad.

El calor es un agente natural que logra combatir diversas patologías y trastornos físicos. Expuesto al calor, el organismo responde con efectos muy positivos. "Nuestro cuerpo está preparado para regular la temperatura y mantenerla entre los 35 y 37 °C; si aumenta el flujo de calor los capilares sanguíneos se dilatan para evaporar el agua y refrescar la superficie cutánea. Este aumento de flujo sanguíneo provee más nutrientes a las células y aumenta el intercambio de oxígeno", explica Paula Schaievitch, Directora de Icono cosmética. En cuanto a los efectos calmantes, la experta aclara que esto sucede porque el aumento temporal de la temperatura, de manera gradual y sostenida, provoca sedación y analgesia y una consecuente sensación de bienestar general. Como el calor incide en las terminaciones nerviosas, la terapia con calor o termoterapia es una disciplina con efectos analgésicos que ayuda a atenuar todo tipo de dolores musculares. Pueden tener contraindicaciones, por eso deben estar supervisadas por profesionales idóneos.

Las opciones

Sauna.

Esta terapia se realiza en una sala revestida con una madera especial, que resiste muy altas temperaturas y absorbe la humedad, diseñada con escalones a distintas alturas: a mayor altura, se siente más calor. El calor proviene de piedras volcánicas a altas temperaturas, calentadas por un calefactor eléctrico, que eventualmente se rocían con agua para generar la sensación de aumento de la temperatura y lograr el aroma a la madera, típico del sauna. En la sala la temperatura promedio oscila entre los 70 y 80 °C y la humedad es del 20 por ciento.
Indicaciones. Al ingresar, se debe respirar por la nariz y la boca, y mantenerse relajado. Sólo se debe entrar a la sala si ha transcurrido, como mínimo, entre una hora y media y dos horas luego de haber comido o realizado actividad física. El tiempo indicado son 10 minutos. Siempre va acompañado con contrastes de temperatura: a la sesión de calor le sigue una de enfriamiento, que amplía los efectos de la sudoración.
Beneficios. El sauna consigue una higiene de la piel muy eficiente. La transpiración que se produce hace que se abran todos los poros y que se elimine el sebo, las toxinas y las bacterias, el alcohol y la nicotina. De hecho, se pueden llegar a perder hasta 2 litros de agua junto a las toxinas. Además, el sauna mejora la función cardiovascular: al dilatar los vasos capilares obliga al corazón a bombear con más fuerza para mantener la presión sanguínea.

Baño de vapor.

Era una costumbre antiguamente difundida entre turcos y romanos. Entre estos últimos, fueron famosas las termas y las más conocidas fueron las de Caracalla con una pileta con capacidad para 2 mil personas. El baño de vapor ejerce su acción a través de calor húmedo y genera un efecto profundamente relajante. La temperatura promedio es de unos 55 °C, y la humedad entre 90 y 100 por ciento.
Indicaciones. Antes del baño es necesario beber agua para compensar la deshidratación que conllevará la sudoración y ducharse con agua templada. Una vez dentro, primero hay que sentarse en el banco inferior, esperar a transpirar durante 10 minutos. Luego, sentarse en el banco superior y relajarse durante 5 minutos. No se aconseja permanecer más de 15 minutos en total. Para finalizar, salir del baño y ducharse con agua fría. Luego descansar e hidratarse tomando pequeños sorbos de agua.
Benficios. Un baño de vapor logra distender los músculos y aliviar el estrés. Es una terapia desintoxicante y depuradora muy reconfortante. Al dilatar los poros de la piel, el vapor permite una limpieza profunda y duradera que deja la piel lisa y aterciopelada. El flujo del vapor caliente y húmedo contribuye, además, a combatir los problemas de las vías respiratorias: garganta, nariz y bronquios se ven favorecidos. Por esta razón los baños son muy buenos para exfumadores y para quienes están en camino de serlo. Sin embargo, no se aconsejan a quienes padecen trastornos de presión o venas varicosas porque el calor puede dilatarlas y generar mayores molestias.

Ducha Vichy.

Debe su nombre a su origen en los centros de balnearios y de termalismo de la ciudad francesa. Consiste en una ducha horizontal en forma de lluvia y un masaje relajante al mismo tiempo donde se hacen pasar con rapidez chorros o jets de agua caliente o fría según los efectos terapéuticos que se deseen.
Indicaciones. Antes de la aplicación del masaje se recomienda una ducha general caliente. Luego se pasa a la ducha donde se recibe un masaje de relajación debajo del tubo horizontal. El masaje puede ser efectuado por uno o dos terapeutas y en la mayoría de los casos se da de manera ascendente, de las extremidades hacia el tronco, hombros y cuello.
Beneficios. Es analgésica, sedante y antiestrés. Favorece la circulación sanguínea, el drenaje venoso y linfático. Provoca relajación muscular y alivia las contracturas. Tonifica la piel.

Hidromasaje.

Es una de las más eficaces terapias de alivio: en una bañera con boquillas de presión y flujo variable que combinan aire y agua, y producen el efecto de masaje, el cuerpo queda enteramente sumergido en el agua a una temperatura de 38 a 40 °C. Las bañeras además poseen dosificadores de ozono, que enriquecen e intensifican la acción propia del agua ya que aporta propiedades bactericidas, antiinfecciosas, analgésicas y antiinflamatorias.
Indicaciones. Tomar una sesión de hidromasaje requiere tranquilidad y relajación. No se puede hacer con prisa. Esto es ya en sí mismo muy beneficioso para problemas de estrés y agobio crónico. A este efecto hay que añadir los que se derivan de sus dos estados o fases, el de calentamiento y el de enfriamiento. La duración recomendable es de 15 minutos.
Beneficios. Desintoxicación de la piel, limpieza de las vías respiratorias, mejora en el flujo de la sangre, el corazón bombea con más fuerza y preparación para un buen dormir. La presión de aire y agua activa la circulación de la sangre. También permiten la relajación de los músculos y la eliminación de las toxinas. Por su parte, la piel queda más elástica. Y, como si fuera poco, el hidromasaje es un gran aliado de la mujer con problemas de celulitis y es recomendado especialmente después de practicar algún deporte, ya que el agua templada y el masaje calman la ansiedad y relajan los músculos tensos. La flotabilidad en el agua reduce el peso corporal en un 90 por ciento: así se alivia la presión en las articulaciones y los músculos.

Asesoro: Lic. En Quimica Paula Schaievitch, Directora de Icono Cosmetica. Fuente: La Posada del Qenti Medical & Spa Resort, para Revista "Susana"

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