Lunes, 28 Octubre 2019 21:52

Nahuel Rojas utilizó una almohada para terminar con la vida de su pareja Destacado

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Rojas se mostró sonriente en todas las audiencias, incluso mientras se pronunciaba el fallo que lo condenaba a prisión perpetua. Rojas se mostró sonriente en todas las audiencias, incluso mientras se pronunciaba el fallo que lo condenaba a prisión perpetua. Silvia Rivero
  • La Cámara en lo Criminal y Correccional de Cruz del Eje condenó a Nahuel Gastón Rojas (21) a cadena perpetua.
  • Rojas asesinó a su pareja en junio del año pasado, en el dormitorio, utilizando una almohada para asfixiarla.
  • Talí Alexis Moyano (20) era mamá de una niña de 2 años, estaba embarazada y a pocas horas de una cesárea.

 

Los enfrentamientos entre dos familias, por una relación amorosa que no era aceptada, un joven papá que rechazaba a su hijo, una mujer que no quería continuar viendo a su “novio” y un estado totalmente ausente, se combinaron para que, en un arrebato de celos, la vida de Talí Alexis Moyano quede totalmente trunca bajo la presión de una almohada.
 

En las audiencias llevadas adelante en la Cámara en lo Criminal y Correccional de Cruz del Eje, presidida por el Dr. Arístides Py, junto al Jurado Popular, se fueron ventilando distintos aspectos de la vida de ambas familias, que comparten como signo común la falta de contención, encontrándose totalmente vulnerables ante los distintos problemas que genera una sociedad fracturada.
 

El estado no brindó la contención necesaria.
 

Durante el mes de mayo, Tali se presentó en la comisaría de Serrezuela, pidiendo la restricción por hechos de violencia. El 7 de mayo de 2018, la madre de la joven, también tomó la decisión de presentarse ante la autoridad policial local, exponiendo la misma situación, pero la respuesta fue la misma, se registró como una exposición y nunca llegó a la justicia.
 

La joven no fue solamente ignorada por la policía, también recibió el mismo tratamiento en el hospital Aurelio Crespo (Cruz del Eje), cuando dos días antes del homicidio, concurrió al servicio de obstetricia a pedir que le hicieran en ese mismo momento una cesárea.
 

El médico que la atendió, en su declaración dijo “La mujer llegó al servicio muy enojada, maltrató a las enfermeras y me maltrató a mí, estaba cursando un embarazo sin controles médicos”, allí la tranquilizaron y la enviaron nuevamente a su casa, con una fecha programada para la intervención quirúrgica en la semana siguiente. Pero este servicio asistencial, no le dio intervención a ningún servicio social, ni en Cruz del Eje ni en Serrezuela.
 

Las incógnitas aquí surgidas y expuestas por la querella durante el debate, nos dejan un espacio para pensar en que si alguno de estos servicios prestados por el estado, se hubiese cumplido con eficiencia, la historia tal vez… solo tal vez, hubiera sido otra.
 

Celos, el móvil del crimen.
 

De acuerdo a lo ventilado en las audiencias, Nahuel Rojas, se mostraba extremadamente celoso de su pareja, incluso llegó a agredirla en otras ocasiones por esta cuestión. A tal punto llegaba su estado, que dudaba de su propio hermano.
 

Todo cuestionamiento finalizaba en forma violenta. En una oportunidad la llevó a un lugar cercano a las vías del ferrocarril, y le provocó heridas cortantes en las piernas utilizando un cuchillo.
 

Era tal el miedo que le generaba a Talí, que no le permitía dejarlo definitivamente por temor a que dañara a su hija.
 

En la medianoche del 22 de junio de 2018, Rojas tomó del brazo a la joven y la llevó hasta el dormitorio que tenía en la casa familiar. Allí estaban solos. Al día siguiente, a primera hora de la mañana, la mamá de Nahuel golpea la puerta para avisarle que la estaban llamando, Tali se sienta en la cama y comienza a ponerse las zapatillas. Fue la última persona que la vio con vida.
 

Al mediodía del 23, Rojas salió de la habitación y pidió que llamen a una ambulancia. Tali ya estaba muerta.
 

La autopsia reveló que la joven encontró la muerte por “asfixia mecánica y el feto murió por hipoxia”. Para asesinarla, utilizó una almohada colocada en la cara de Talí y la mantuvo presionada hasta matarla. En la tela aparecieron los rastros de saliva que probaron esta mecánica del crimen. Además, se estableció que la hora de la muerte estaba entre las 8 y las 10 de la mañana.

Un imputado desafiante.
 

Así lo definen las pericias psicológicas, Rojas es un hombre que entiende la criminalidad de sus actos, pero se muestra siempre jocoso, desafiante y agresivo.
 

En la primera audiencia del pasado 19 de septiembre, el presidente del Tribunal, al igual que el abogado querellante, Ramiro Fresneda, en varias ocasiones interrogaron al imputado por las risas y las actitudes desafiantes que mostraba Rojas.
 

La defensora sostuvo que esta situación era provocada por el “estrés carcelario”, además de resultar imposible poder mantener una conversación con su defendido. En la segunda audiencia pidió una nueva pericia psicológica, llevada a cabo por profesionales del Ministerio Público Fiscal en la ciudad de Córdoba y con peritos de parte, que como resultado estableció que la actitud del acusado es provocada y se muestra agresivo y desafiante, pero es consciente y entiende la criminalidad de sus actos. Esta conclusión fue por unanimidad, avalada incluso por el perito de la defensa.

Alegatos.
 

Hoy en la lectura de los alegatos, la fiscal de Cámara Haydeé Gersicich, brindó un pormenorizado detalle de los hechos y las pruebas recabadas, pidiendo al jurado popular que aplique la máxima condena posible, prisión perpetua.
 

También, la fiscal, pidió a la Cámara que desestime el otro caso por el cual se encontraba imputado, “tenencia de arma de guerra”, hecho surgido por una denuncia que decía que Rojas había efectuados disparos al aire con un arma larga de fabricación casera.
 

El abogado querellante, Ramiro Fresneda, hizo propias las palabras de la fiscal y amplió en otros sentidos, especialmente en la mecánica utilizada para dar muerte a Tali Moyano, utilizando una almohada para asfixiarla, en una clara posición de dominio, llevando este crimen a un acto de femicidio. No solamente por la muerte, sino también por los antecedentes que sin lugar a dudas configuran la realidad de una relación afectiva comprobada.
 

Pero, además, Fresneda avanzó en dos temas fundamentales, que hacen principalmente a la prevención. Le solicitó a la Cámara que instruya a los organismos correspondientes, para que el personal policial esté capacitado de manera uniforme en toda la provincia para atender los casos de violencia familiar que se reciben en las comisarías.
 

También la querella inició trámites ante el Ministerio Público Fiscal y el Polo de la Mujer, para que la familia de Talí Moyano, pueda mudarse de la vivienda que habita en este momento, dado que la misma se encuentra justo frente a la casa de la familia Rojas y el alto nivel de conflictividad puede ser causante de algún otro tipo de violencia.
 

Por su parte, la defensa presentó el caso como “un homicidio preterintencional”, atentos a que Rojas ya había asumido la autoría del mismo. Además, argumentó que “De acuerdo a un informe científico… no existe la violencia de género, porque la violencia no tiene género” e invocó la condición de analfabetismo que tiene el acusado y algunos miembros de la familia a causa de la pobreza estructural y la falta de asistencia social.


Condena.
 

El Jurado Popular y el tribunal técnico, avalaron la petición de la fiscal de Cámara, absolviendo al acusado por el cargo de tenencia de arma de guerra.
 

En cuanto a la acusación por la muerte de Tali Alexis Moyano, el acusado, Nahuel Gastón Rojas, fue encontrado culpable del caso, condenándolo a “prisión perpetua”, por el cargo “homicidio doblemente calificado y aborto”, continuando en prisión en el complejo carcelario Andrés Abregú de Cruz del Eje.

 

La mamá de Talí Moyano, recibe el apoyo familiar luego de conocer la sentencia a prisión perpetua a Nahuel Rojas.                                         Foto: Silvia Rivero

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