Miércoles, 16 Agosto 2017 16:24

Inseguridad de pioneros PRO por escalada de Baldassi

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Héctor Baldassi en La Falda Héctor Baldassi en La Falda Silvia Rivero

La doble cara del triunfo provincial en el bunker de Cambiemos: algarabía extrema por la estocada que recibió el peronismo y preocupación por el crecimiento del “famoso” que, además de ser un hombre de extrema confianza del Presidente, se volvió infalible en las urnas.

Por Yanina Passero / Alfil

“Le dije que quería empezar a reunir a la gente de centro para trabajar… El gobernador José Manuel de la Sota me dijo: ‘Está bueno, metéle’, y yo le dije: ‘Sí, pero para trabajar con (Mauricio) Macri’. En esa época De la Sota lo visitaba y lo llamaba seguido a Mauricio, y él me decía: ‘Yo no sé para qué me llama…’”. Así resumía Javier Pretto, en una entrevista brindada a diario Alfil, su salida de las filas de Unión por Córdoba para dedicarse de lleno a la extensión del sueño amarillo, antes de la elección legislativa de 2013 que terminaría con el debut del famoso árbitro internacional de fútbol, Héctor “La Coneja” Baldassi, en la Cámara de Diputados.

El ex ucedeísta, junto a un grupo importante de dirigentes de estrecha relación con el ex intendente de Córdoba, Germán Kammerath, se apartó de la filial local del partido fundado por Álvaro Alsogaray, hizo lo propio con la alianza peronista y dedicó esfuerzos plenos para el armado inicial del proyecto político liderado por Mauricio Macri, por fuera de la urbe porteña.

Obtuvo una banca a diputado como paga por el esfuerzo. Aunque el crecimiento de Baldassi en las urnas, las encuestas y también en la estima del Presidente, tuvo efectos internos inmediatos: el famoso tentado para participar en política resolvió -a comienzos de 2016- jugar por el control del PRO Córdoba, supervisado desde el minuto cero por los dirigentes que se alejaron de la Ucedé, como la senadora Laura Rodríguez Machado y la legisladora provincial Soher El Sukaría.

Esa campaña fue de alta intensidad. El macrista descafeinado, de actitud “zen”, que se observó en el despliegue de Cambiemos por las PASO, esconde otro perfil. Sin incomodarse, Baldassi agitó las sospechas que envolvían a Pretto por su actuación como vicepresidente del Eninder, investigado por sobreprecios en la obra pública. Fundó la línea interna y declaró su intención de “sanear” el PRO.

La mediación del titular nacional de la fuerza, Humberto Schiavoni, evitó el bochorno que dejaría en evidencia la pelea apoyada en un exiguo padrón de afiliados (poco más de seis mil). Lógico: los dolores del crecimiento redundarían en un papelón público de la fuerza que arrasó en Córdoba en las presidenciales de 2015. El fin de la interna llegaría este año, con la salida de Pretto de la presidencia partidaria y su reubicación en una secretaría del organigrama a nivel nacional.

En el despacho del ministro del Interior de la Nación, Rogelio Frigerio, quedó formalizada la tregua entre macristas y famosos, justo antes de la campaña por las primarias. Naturalmente, la interna con los radicales por los espacios en la boleta fue bastante cruenta como para agregar preocupaciones adicionales a los celadores nacionales del PRO.

La cordura se impuso. El macrismo trabajó mancomunadamente, disimulando sus diferencias. La cosecha de Cambiemos en las urnas, el pasado domingo, premió el altruismo de los integrantes de la alianza. Unión por Córdoba no pudo acortar la brecha y serán 16 puntos los que pesarán sobre los hombros de los candidatos apadrinados por el gobernador Juan Schiaretti, durante el próximo bimestre, hasta que se abra la convocatoria al cuarto oscuro y se cuenten los puntos reales.

Con todos los frentes cerrados, Cambiemos fijó el próximo objetivo: el Ejecutivo provincial. Si bien hay varios cabecillas radicales anotados –Mario Negri y Ramón Mestre, por caso-, Baldassi sumó una condecoración adicional que lo robustece. Con la experiencia del Midachi, Miguel del Sel, en Santa Fe, quedó claro que el mandatario nacional no tiene pruritos a la hora de decidir candidaturas. Al fin y al cabo, desde el PRO repiten que sólo importan los equipos (y la explotación de los famosos para traccionar votos).

A la luz de los resultados de la elección, el ex réferi se convirtió en un gigante que no sólo preocupa a los asociados en Cambiemos, también a los “primero macristas”, aquellos que apostaron al crecimiento del partido porteño en Córdoba.

El razonamiento es sencillo: si Macri jugó con la interna radical para imponer sus propósitos, ¿por qué no habría de hacerlo con el partido que él creó? Baldassi es un exponente fiel de la nueva política que ha demostrado alta eficiencia frente a los desafíos planteados por su amigo y jefe de Estado.

Si hay algo que quedó claro en esta compulsa es que los hombres de Macri tienen la prioridad. El resto aparecen como actores secundarios. La algarabía por la paliza a UPC contrastaba con expresiones de perplejidad de varios miembros del PRO, identificados con la ex Ucedé. ¿Estarán frente a su derrota interna?

Hasta el momento, por el macrismo, los precandidatos para la futura compulsa provincial y municipal de 2019, no tiene entre los mejores ubicados a los dirigentes políticos de pura cepa. Por el contrario, Baldassi suena como el favorito del PRO para tratar de clausurar las dos décadas de gobierno peronista en la provincia; y el viceintendente Felipe Lábaque, también titular de Atenas, para suceder al radical Mestre.

“No tenemos techo”, dijo Baldassi anteanoche, en el bunker de Cambiemos, en el hotel Sheraton. ¿Su escueta afirmación encierra definiciones políticas externas o sugiere, además, apetencias partidarias que ya demostró poseer? Otra vez, el éxito electoral obliga a las partes a contener sus divergencias. Los radicales lo entendieron bien. El macrismo local no podría desentonar.

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