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Domingo, 03 Septiembre 2017 20:58

Cinismo e hipocresía

Hipocresía
La Hipocresía es la actitud de fingir determinadas ideas, sentimientos o cualidades que son absolutamente contrarias a las que en realidad se sienten, se tienen o piensan.
Cinismo
1.
Actitud de la persona que miente con descaro y defiende o practica de forma descarada, impúdica y deshonesta algo que merece general desaprobación.
"cinismo oportunista; cinismo descarado; era un mundo donde la decadencia irreversible y el cinismo elegante se habían convertido en modo de vida estéticamente aceptable"
2.
Doctrina filosófica fundada por Antístenes (siglo v a. C.) que se caracteriza por el rechazo de los convencionalismos sociales y de la moral comúnmente admitida.

Hoy en la República Argentina, nos sentimos todos muy mal, cuando una persona sufre un accidente, una enfermedad, un asalto, una muerte, una herida, todas estas cuestiones indudablemente son trágicas, las palpamos, las vivimos todas las horas del día, en distintos lugares del país y en todos los niveles sociales.

Que Santiago Maldonado este desaparecido, por supuesto que es una tragedia, una de las tantas que marcan el dolor en la sociedad. Es indudable que todos los argentinos honestos queremos que Maldonado regrese a su vida normal, con su familia, con sus amigos y que podamos de una vez, conocer la realidad de la historia, de su historia.

El problema, es que durante la historia argentina, hubo miles de Santiago Maldonado. Que por distintas razones desaparecieron de su entorno. Muchos lo hicieron porque alguien los forzó a desaparecer, a veces el estado, en otras la delincuencia, en otras la guerrilla y muchas veces por su propia decisión.

Enumerarlos nos tomaría varios tomos de una enciclopedia que no queremos reescribir.

El estado puede y debe controlar a las personas? Que hacen, como lo hacen, con qué fin?. Claro que si, solo cuando esa actividad represente un riesgo para lo sociedad, cuando se viole la LEY.

La ley, que rige las relaciones humanas, ordena el estado de derecho, nos da cobertura sobre el poderoso, pero fundamentalmente nos iguala.

Nuestra historia como país, está marcada por la violación sistemática de la ley. Y cuando violar se hace rutina, se transforma en una forma de vida, nos transformamos en una sociedad primitiva, donde la ciudadanía, se conforma en tribus.

Y eso nos lleva a fagocitarnos entre nosotros. O en términos de actualidad nos divide “la grieta”.

La división solo genera violencia, enemistades, peleas y odios.

Los argentinos hemos vivido todas estas experiencias y siempre terminamos mal…. Cual vuelo interdimensional, retrocedemos décadas… y nunca nos recuperamos.

Quienes tenemos algunos años, sabemos que de toda esta maraña, hay algunos que viven de las divisiones.

En la actualidad podemos comprobarlo en cada momento, y no solo por lo que ocurre en las grandes ciudades, sino también por lo que vivimos en nuestro territorio. Y el común denominador de los mayores exponentes de este deseo de que el país retroceda es muy fácil de identificar. En sus rostros se dibujan el cinismo y la hipocresía.

Hipócritas!!! Cuantas enseñanzas podría dejarnos Jesús si este fuera su tiempo!!! Cuantos ex gobernantes, ex funcionarios, políticos, artistas, periodistas, entre otros, formarían parte de los ejemplos, de las lecciones que transmitiría Dios para las generaciones futuras, echándolos de los templos, los municipios, las legislaturas, incluso de los juzgados.

Hipócritas que hoy hablan de una persona desaparecida, como si fuera el trofeo de guerra de una pelea donde ellos hacen el relato, lo crean, lo publican y lo difunden y como siempre pensando que todos los mortales tenemos que tomarlos como verdad absoluta.

Hipócritas que van a misa con la foto, cuando se cargaron a cientos de personas, las abandonaron, las mataron en un tren, escondieron los muertos de las inundaciones, se adueñaron de enormes extensiones de campos, industrias y comercios.

Hipócritas cuando se robaron los sueños y esperanzas de una gran parte de la ciudadanía honrada que trabaja pagando sus impuestos para que ellos hicieran sus negocios y crearan agrupaciones políticas con el solo fin de formar agencias de colocaciones de empleados rentados para sus fines corruptos.

Hipócritas todos aquellos que escondieron la muerte de un fiscal de la Nación, que tenía las pruebas contra la jefa, y nunca, pero nunca hicieron un ademan para intentar pedir que se manifestara la verdad.

Y así podríamos seguir mencionando un largo rosario de hechos que solamente nos permitiría confirmar, con toda la fuerza, que el cinismo es parte de la conformación estructural de su pensamiento.

Y de la hipocresía, pasamos en un abrir y cerrar de ojos al cinismo.

Ese cinismo que palpamos en cada palabra, en cada gesto, en cada acción.

Culpar a una institución del estado es una cuestión muy seria. Todos queremos, ajustándonos al derecho, que si uno, dos, tres o cuantos fueran, los gendarmes responsables de la desaparición, sean juzgados y condenados de acuerdo a la responsabilidad de sus actos. Pero este no es el caso, al menos por ahora la justicia no puede determinar ni siquiera que Maldonado haya estado en ese lugar. La familia no colabora, la comunidad argumenta tierras sagradas. No existen evidencias concretas, ni dudosas y cuidado, la fiscal fue puesta en ese cargo por nada más y nada menos que la cuestionada Gils Carbó, la fiscal de la impunidad.

La causa es un rompecabezas, que esperemos pronto se comience a develar.

Pero el cinismo seguirá presente, porque cínico es quien exige lo que nunca dio y lo reclama como si fuera investida de santidad absoluta.

Cinismo que estuvo presente cuando bailó sobre los muertos de otras represiones, sobre las tragedias que enlutaron al país o cuando después de hacer desaparecer un PBI completo, nos hablan de cómo recuperar la economía del país.

Cinismo es haber sumergido al país en la peor situación social y económica, habernos bajado del contexto mundial, y hoy pretender, con cara de preocupación hacernos creer que en esta persona está la Salvación.

Cinismo al encontrarse rodeada de delincuentes, haber saqueado el país, destruir las instituciones, darnos clases de democracia y honestidad.

Y el mayor cinismo, utilizar la desaparición de una persona con fines políticos, cargado de odio, generando confusión y tremendo caos.

Pero cuidado, no todo pasa por Buenos Aires, por esta tierra tenemos gente que también comparte esa cara de una misma moneda.

Porque es muy fácil hacer militancia política desde las instituciones, con el aporte de sus socios. O militar desde los espacios de difusión que se mantienen a costilla de los vecinos. Es muy fácil salir a pedir por una persona, cuando trabajaste para la dueña de la peor historia del país.

Al menos, por suerte, o porque acá nos conocemos todos, no se vive la extrema violencia de las grandes ciudades. Muchos conocemos como comienza la historia, pero también sabemos cómo termina.

Estamos a tiempo de revertir la historia, estamos a tiempo de volver a creer en las instituciones y de tener fe en la justicia.

Esperemos que el caso Maldonado se esclarezca, que no quede en el baúl de las cosas no resueltas, como el caso Nora Dalmaso, Pedro Salvador Chirino, las armas de la Jefatura de Policía en Córdoba o la voladura de Rio Tercero, los fondos del Hotel de Ansenuza, o el costo del Camino del Cuadrado, Odebrech entre otros temas en Córdoba o el triple crimen de General Rodríguez, las valijas de Wilson, la muerte de Juan Castro, la muerte de Nisman, la mujer carbonizada en Puerto Madero, los hoteles, los fondos de Santa Cruz, la obra pública, y tantas historias que seguramente el querido oyente recordará.

Más justicia, más democracia nos hará más libres, rechacemos la violencia que pretenden imponernos desde los sectores corruptos y trasnochados que fueron siempre parásitos y que hoy tienen mucho miedo de no recuperar sus negocios.

 

Publicado en Editoriales