La doble cara del triunfo provincial en el bunker de Cambiemos: algarabía extrema por la estocada que recibió el peronismo y preocupación por el crecimiento del “famoso” que, además de ser un hombre de extrema confianza del Presidente, se volvió infalible en las urnas.

Por Yanina Passero / Alfil

“Le dije que quería empezar a reunir a la gente de centro para trabajar… El gobernador José Manuel de la Sota me dijo: ‘Está bueno, metéle’, y yo le dije: ‘Sí, pero para trabajar con (Mauricio) Macri’. En esa época De la Sota lo visitaba y lo llamaba seguido a Mauricio, y él me decía: ‘Yo no sé para qué me llama…’”. Así resumía Javier Pretto, en una entrevista brindada a diario Alfil, su salida de las filas de Unión por Córdoba para dedicarse de lleno a la extensión del sueño amarillo, antes de la elección legislativa de 2013 que terminaría con el debut del famoso árbitro internacional de fútbol, Héctor “La Coneja” Baldassi, en la Cámara de Diputados.

El ex ucedeísta, junto a un grupo importante de dirigentes de estrecha relación con el ex intendente de Córdoba, Germán Kammerath, se apartó de la filial local del partido fundado por Álvaro Alsogaray, hizo lo propio con la alianza peronista y dedicó esfuerzos plenos para el armado inicial del proyecto político liderado por Mauricio Macri, por fuera de la urbe porteña.

Obtuvo una banca a diputado como paga por el esfuerzo. Aunque el crecimiento de Baldassi en las urnas, las encuestas y también en la estima del Presidente, tuvo efectos internos inmediatos: el famoso tentado para participar en política resolvió -a comienzos de 2016- jugar por el control del PRO Córdoba, supervisado desde el minuto cero por los dirigentes que se alejaron de la Ucedé, como la senadora Laura Rodríguez Machado y la legisladora provincial Soher El Sukaría.

Esa campaña fue de alta intensidad. El macrista descafeinado, de actitud “zen”, que se observó en el despliegue de Cambiemos por las PASO, esconde otro perfil. Sin incomodarse, Baldassi agitó las sospechas que envolvían a Pretto por su actuación como vicepresidente del Eninder, investigado por sobreprecios en la obra pública. Fundó la línea interna y declaró su intención de “sanear” el PRO.

La mediación del titular nacional de la fuerza, Humberto Schiavoni, evitó el bochorno que dejaría en evidencia la pelea apoyada en un exiguo padrón de afiliados (poco más de seis mil). Lógico: los dolores del crecimiento redundarían en un papelón público de la fuerza que arrasó en Córdoba en las presidenciales de 2015. El fin de la interna llegaría este año, con la salida de Pretto de la presidencia partidaria y su reubicación en una secretaría del organigrama a nivel nacional.

En el despacho del ministro del Interior de la Nación, Rogelio Frigerio, quedó formalizada la tregua entre macristas y famosos, justo antes de la campaña por las primarias. Naturalmente, la interna con los radicales por los espacios en la boleta fue bastante cruenta como para agregar preocupaciones adicionales a los celadores nacionales del PRO.

La cordura se impuso. El macrismo trabajó mancomunadamente, disimulando sus diferencias. La cosecha de Cambiemos en las urnas, el pasado domingo, premió el altruismo de los integrantes de la alianza. Unión por Córdoba no pudo acortar la brecha y serán 16 puntos los que pesarán sobre los hombros de los candidatos apadrinados por el gobernador Juan Schiaretti, durante el próximo bimestre, hasta que se abra la convocatoria al cuarto oscuro y se cuenten los puntos reales.

Con todos los frentes cerrados, Cambiemos fijó el próximo objetivo: el Ejecutivo provincial. Si bien hay varios cabecillas radicales anotados –Mario Negri y Ramón Mestre, por caso-, Baldassi sumó una condecoración adicional que lo robustece. Con la experiencia del Midachi, Miguel del Sel, en Santa Fe, quedó claro que el mandatario nacional no tiene pruritos a la hora de decidir candidaturas. Al fin y al cabo, desde el PRO repiten que sólo importan los equipos (y la explotación de los famosos para traccionar votos).

A la luz de los resultados de la elección, el ex réferi se convirtió en un gigante que no sólo preocupa a los asociados en Cambiemos, también a los “primero macristas”, aquellos que apostaron al crecimiento del partido porteño en Córdoba.

El razonamiento es sencillo: si Macri jugó con la interna radical para imponer sus propósitos, ¿por qué no habría de hacerlo con el partido que él creó? Baldassi es un exponente fiel de la nueva política que ha demostrado alta eficiencia frente a los desafíos planteados por su amigo y jefe de Estado.

Si hay algo que quedó claro en esta compulsa es que los hombres de Macri tienen la prioridad. El resto aparecen como actores secundarios. La algarabía por la paliza a UPC contrastaba con expresiones de perplejidad de varios miembros del PRO, identificados con la ex Ucedé. ¿Estarán frente a su derrota interna?

Hasta el momento, por el macrismo, los precandidatos para la futura compulsa provincial y municipal de 2019, no tiene entre los mejores ubicados a los dirigentes políticos de pura cepa. Por el contrario, Baldassi suena como el favorito del PRO para tratar de clausurar las dos décadas de gobierno peronista en la provincia; y el viceintendente Felipe Lábaque, también titular de Atenas, para suceder al radical Mestre.

“No tenemos techo”, dijo Baldassi anteanoche, en el bunker de Cambiemos, en el hotel Sheraton. ¿Su escueta afirmación encierra definiciones políticas externas o sugiere, además, apetencias partidarias que ya demostró poseer? Otra vez, el éxito electoral obliga a las partes a contener sus divergencias. Los radicales lo entendieron bien. El macrismo local no podría desentonar.

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El titular del macrismo cordobés, Javier Pretto, cedió la posta a Darío Capitani. El diputado nacional, Héctor “La Coneja” Baldassi, ganó la pulseada y terciará en la vida interna del espacio. Tendrá como desafío superar los avales porteños y extender su incipiente núcleo de apoyo.

Por Yanina Passero / Alfil

La reunión en la que se aprobó la licencia del presidente del PRO Córdoba, Javier Pretto, comenzó con tres horas de retraso. La impaciencia reinaba entre algunos de los miembros de la Junta Ejecutiva Provincial y la Asamblea de delegados, convocados a la casona partidaria a las 10 en punto del pasado sábado. Con información parcial, en aquel momento, se sospechaba que vendría otra revuelta de los “prettistas”, los referentes que militan la continuidad del ex presidente de la Ucedé en el timón de la filial local del partido fundado por Mauricio Macri.

Cuando los convocados comenzaron a ocupar su espacio para la reunión –que, entre otros temas, incluiría un genérico análisis de la actualidad política nacional y provincial- varios comentaron que el encuentros terminaría con su cometido cuando ingresaron al salón el presidente al presidente del Consejo del PRO Nacional, Humberto Schiavoni; y su secretario general, Francisco Quintana.

Sospechaban bien. La presencia de los hombres de confianza del responsable del Ejecutivo nacional tenía el objetivo de supervisar la cumbre en la que Darío Capitani y Andrés Díaz Yofre quedarían ungidos como presidente y vice del PRO Córdoba, por tiempo indeterminado. A Pretto no le quedó más remedio que asumir el compromiso con la Secretaría de Asuntos Parlamentarios de la fuerza amarilla a nivel nacional.

La mesa chica de Pretto, que el martes pasado convocó a una reunión en el ACA para organizar otro operativo clamor que no prosperó, esta vez no cuestionó los cambios y escucharon con atención el discurso del flamante titular del PRO y actual legislador provincial.

Capitani esperó con paciencia, miró tras el vidrio la riña entre Pretto y Héctor Baldassi por la conducción del partido. Sin ensuciarse las manos, tendrá la responsabilidad de mantener la tropa unida y así se encargó de expresarlo en la incómoda reunión del fin de semana. En resumidas cuentas, se refirió al inicio de “una nueva etapa” donde debería encontrar a todos los dirigentes y militantes “unidos”. Se comprometió a ampliar las bases, anticipo de su “gestión” que encierra un sutil pase de factura a su antecesor a quien en varias oportunidades se le reprochó que el padrón “heredado” no fue engrosado, pese al crecimiento exponencial del partido.

Un dato al respecto: cuando Baldassi amenazaba con plantear la interna, con motivo de las elecciones de autoridades partidarias, se supo que el PRO no tenía más de seis mil afiliados.

La legisladora del riñón de Pretto, Soher El Sukaria, fiel a su estilo, no se quedó callada y pidió el correspondiente “reconocimiento” por las tareas prestadas. Cierto es que lo tuvieron. De hecho, el “prettismo” tuvo su bendición nacional que se plasmó en la formación de la listas, aunque en las posiciones de relleno por la alta demanda entre los miembros de la coalición Cambiemos.

Un repaso rápido de la nómina ilustra la cosecha del ex legislador de Unión por Córdoba: Sara Majorel (7° titular) responde a Pedro Dellarossa, mientras que Julián Chasco (9° titular), Luciano Stoppani (2° suplente), Miriam Monguzzi (5° suplente) y Juan Carlos Bermúdez, responden a Pretto. Finalmente, Patricia Botta (3° suplente) es dirigente afín a El Sukaria.
Como se evidencia, Macri, amo y señor del partido que da y quita según sus antojos, trató de equilibrar los tantos. Corrió a los dirigentes que abandonaron las filas de la Ucedé para abrir una sucursal en Córdoba del partido nacido en Capital Federal, bajo el ala de la “nueva política”. Pero antes, delegó el cierre de la boleta al dirigente objeto de los designios del Presidente y sus ministro Marcos Peña y Rogelio Frigerio.

Baldassi será ahora quien deberá asumir las consecuencias de su jugada, aquella que comenzó el año pasado cuando sintió que no sólo era un “imán” de votos y se animó a batallar por la conducción del partido. La licencia de Pretto fue la salida intermedia y es ahora Baldassi quien deberá trabajar duro para que no lo etiqueten como un improvisado.

Quedó comprobado que el candidato a diputado de Cambiemos goza de los plenos avales de las máxima línea del partido, aunque la intensidad no se replica entre la dirigencia. Cabe recordar que Baldassi perdió el “activismo” de Felipe Lábaque y Eduardo Romero, quienes prefirieron dedicarse a la gestión.

Ahora pisa con un pie el comando de su partido a través del concejal del abogado y concejal de Mendiolaza, Díaz Yofre. Con la resolución de la compulsa doméstica a su favor, el legislador nacional debería ampliar sus bases si es que quiere crecer en el frente interno, pero será crucial que unifique el apoyo que algunos miembros del PRO, enemistados con Pretto y sus adláteres, expresaban a título personal.

NdR
Y el PRO Punilla?

La pulseada también se está ganando en los circuitos y en los departamentos, donde las listas armadas a dedo, comienzan a sucumbir ante el empuje de los hombres de Baldassi. Los reclamos ante la inoperancia de los dirigentes provenientes pretistas, al no generar los espacios necesarios para el dialogo y el trabajo conjunto con miras a las PASO y las elecciones de octubre, agrupan a los identificados con “La Coneja” desde el primer momento, y sin lugar a dudas, que la performance que obtenga el ex árbitro en el enfrentamiento con Dante Rossi (UCR) se deberá al esfuerzo y las convicciones de quienes continúan con la esperanza de una dirigencia abierta, sin temor al dialogo y comprometida con el partido.

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En una apuesta importante, el concejal Marcelo Cuevas del PRO de Carlos Paz logro colmar el teatro Zorba, con militantes de todo el Valle de Punilla.

El motivo de la reunión fue escuchar el análisis del trabajo que vienen realizando el Legislador Héctor “la coneja” Baldassi y el intendente de Villa Allende Eduardo “el gato” Romero.

En la primera fila de asientos se encontraban el jefe de Gobierno local, Esteban Avilés y el presidente del Concejo Walter Gispert.
Luego de la disertación realizada por ambos referentes, el auditorio en pleno expreso su apoyo en virtud a la nueva alternativa en la conducción partidaria.

Entre los presentes, se escucho en reiteradas oportunidades el abandono al cual fueron sometidos por la línea que preside Javier Pretto. Incluso con aquellos que mantienen cargos electivos.

“Yo mismo fui abandonado por la conducción partidaria” sostuvo desde el escenario el Gato Romero.

Por su parte la coincidencia de los presentes se basa en los cambios que se requieren para relanzar el partido y comenzar a trabajar con el objetivo puesto en las elecciones de medio tiempo y el lanzamiento del principal referente que mejor mide para la gobernación de Córdoba, Héctor Baldassi.

Otro de los reclamos esta dado en la situación que vivieron los “opositores”, al no permitir la recepción de fichas de afiliación de simpatizantes en la sede del partido.

En definitiva, el pasado viernes en Villa Carlos Paz, quedo en evidencia el malestar que está viviendo el PRO en Córdoba con sus actuales dirigentes provinciales, además de proclamar como líderes naturales del movimiento opositor interno a Baldassi y Romero.

En Villa Carlos Paz, también se marcan las diferencias, el concejal Cuevas se referencia en Baldassi mientras que la legisladora Viviana Massare lo hace con el diputado nacional Javier Pretto.

En Villa Giardino, la rueda de la conducción se echo a rodar, con los interesados en lograr un partido abierto y representativo, incluso con la participación de personas que fueron parte del proyecto que participo en las últimas elecciones.

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