Sábado, 17 Noviembre 2018 23:17

ARA San Juan, el mar nos devolvió la memoria. Destacado

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Hélice y eje del submarino San Juan Hélice y eje del submarino San Juan Armada Argentina

En la politica reclaman por lo que no hicieron durante años.

Apareció el ARA San Juan. A partir de su desaparición se lo buscó, primero con los recursos argentinos, luego con la colaboración de marinas de todo el mundo.
Los resultados se dieron un año después, utilizando tecnología que no está al alcance de cualquier país.
Era esperable que apareciera en la zona principal de búsqueda tomando en cuenta el último contacto y la marca de la anomalía acústica. EE.UU., Argentina, Inglaterra y buques de otros países rastrearon el lugar. Nada resulto positivo. Como marca la lógica de las búsquedas, las áreas se fueron ampliando y el resultado continuó siendo el mismo.
Hipótesis, conjeturas, operaciones de prensa, utilización política y cuanta publicación orientada con algún fin non santo fuimos recogiendo en la crónica diaria durante todo el último año.

El reclamo de los familiares.

Por supuesto que es totalmente entendible el reclamo de los familiares de los 44 desaparecidos en esta tragedia.
A tal punto que llegaron a enfrentar al Presidente, al Ministro de Defensa y a la misma cúpula de la Armada.
La decisión presidencial de contratar a una empresa dedicada a este tipo de búsqueda fue aprobada y acompañada por los familiares, que designaron a cuatro de ellos para presenciar las operaciones que llevaba adelante el buque.
En las últimas horas todo cambio.

El submarino se encuentra a 907 metros de profundidad.

La información sobre los restos colapsados del ARA San Juan, gano especio en la medianoche y la madrugada del 17 de noviembre se convirtió nuevamente en el espacio para generar información de todo tipo.
Desde “periodistas de la farándula”, políticos, militantes, familiares y todo el que quisiera aportar alguna opinión para la confusión general, comenzó a colmar los espacios de las redes sociales primero y luego de los canales de televisión.
Algunos aseguran que Macri sabía donde estaba el submarino y no lo dijo para “tapar el presupuesto”, alguna abogada quiere preservar el área y recuperar los cuerpos… otros acusan al gobierno de no haber buscado “bien” en esta área. Todas declaraciones oportunistas y hasta cierto punto desquiciadas.
Recuerdo la tragedia del “Kursk” ruso, hundido el 10 de agosto del 2000. Luego de disparar un torpedo, hubo una explosión que ocasiono la destrucción de la nave y posterior hundimiento. Cuando esto ocurrió, el buque se encontraba a 40 km de la flota rusa. Once días después, buzos noruegos pudieron ingresar al submarino y se encontraron con algunos sobrevivientes que permanecieron varios días en uno de los compartimentos estancos. Incluso llegaron a escribir cartas de despedida.
El submarino pudo recuperarse, un año más tarde, pero se encontraba a solo 110 metros de profundidad y con una carga importante, un reactor nuclear que debía ser desactivado. Se perdieron 118 vidas.

Nadie piensa en los 44

Quienes conocemos el sentir y el pensar de los hombres de uniformes nos duele y nos preocupa el tratamiento que están recibiendo quienes dieron su vida cumpliendo con su deber.
El uniformado sabe y conoce muy bien de los riesgos de su profesión. Y nunca pondrá en peligro su vida sin un motivo que así lo requiera. Vale decir, si una unidad marina o aérea no está en condiciones de cumplir con la misión, seguramente la abortará. Hay que cuidar las vidas y el material.
Los 44, están en su lugar, como una garita más donde cumplen con la consigna de salvaguardar la soberanía. No requieren de otro homenaje, solamente el recordarlos tal como vivieron sus vidas, dedicadas a la protección del espacio marítimo argentino, al igual que lo hacen los caídos en el conflicto de Malvinas y descansan en el fondo del mar.
Intentar reflotar los restos del submarino San Juan, además del extraordinario costo y riesgo de toda la operación, hacen casi imposible que sean con éxito.
De alguna manera, es tal vez como remover la tumba de tripulantes que vivieron su vida con la pasión por el mar y el orgullo de defender la soberanía, como sus credos que los mantuvieron firmes ante cualquier misión encomendada.

Buscando responsables.

Luego de esta tragedia, nos llenamos de preguntas, ¿por qué y cómo pasó? ¿Quiénes son los responsables?
Si en realidad queremos encontrar responsables de esta y otras tragedias que enlutan a las fuerzas armadas y al país, es muy simple, tenemos que remitirnos al gobierno de Raúl Alfonsín, momento histórico donde comenzó el desguace y el desinterés por las instituciones de defensa.
Desde allí los sucesivos gobiernos, principalmente peronistas, dejaron de prestarle atención económica y política a las FFAA simplemente por negligencia, desinterés, venganza o la simple necesidad de dejar las fronteras permeables y en total indefensión al país.
Todas las medidas, desde la falta de políticas de personal, inversión, tecnificación y modernización llevaron al colapso de todo el material aéreo, terrestre y marítimo.
Aviones canibalizados para que otros vuelen, buques hundidos en los muelles, portaviones desguazados, unidades reubicadas, personal sin posibilidad de capacitarse y salarios miserables.
A tal punto llegamos, que para cubrir el espacio aéreo en una cumbre de presidentes, debemos contar con aviones de otros países y vehículos donados.
La realidad se puede resumir en una sola frase, pronunciada por quien fue la principal destructora de las FFAA, colmando de militantes Fabricaciones Militares y Fadea entre otros organismos.
La corrupción al igual que la mala política… mata, y los políticos son los únicos responsables, así lo dejo plasmado Cristina Fernández, cuando con su frase “pato al agua”, minimizo el trabajo de los hombres de mar, para dejarlos como un simple juego. En ese juego la gente muere.
Investigación.

La investigación puede llevarse a cabo con las imágenes que se obtengan del buque y que permita establecer cuál fue la causa de la tragedia, tal vez se pueda recuperar el famoso snorkel con la válvula que podría haber permitido el ingreso de agua.

La tecnología, en manos de otros países o empresas, nos puede llegar a suministrar las herramientas para la investigación, utilicemos estos procedimientos, tratando de alejar la necesidad de ultrajar la lápida de acero que nos recuerda el valor de los tripulantes.

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