Pamela Nieto. Su familia sospecha de falta de atención adecuada en el hospital de La Falda. Foto: gentileza

Pamela Nieto Pereyra (24) comenzó a transitar por la guardia del hospital municipal de La Falda en busca de una atención clínica, que según denuncian sus padres no fue adecuada.

Desde el 4 de abril fue trasladada por sus familiares a la guardia médica, sin lograr que se le realicen análisis o estudios más profundos para determinar su estado de salud.

Llegar hasta la casa de la familia Nieto Pereyra, es transitar un camino sinuoso, con algunas curvas, en una calle angosta, con pendientes ascendentes y descendentes.

Tal vez sea un poco el reflejo de la vida de una familia tipo, faldense, de trabajo, donde el papá se dedica al trabajo por su cuenta y la mamá a cuidar de seis hijos. El esfuerzo de todos los días para vivir, para sobrevivir, en una situación difícil que exige en todo momento lo mejor de uno para poder trascender en sus hijos de la única manera posible, garantizando el cuidado, la educación y las mejores enseñanzas de vida. Con curvas, sinuosa con pendientes donde a veces subimos y en otras bajamos, así es la vida que comparten hijos, hermanos y padres en la calle Santiago del Estero.

Y como serán las pruebas de la vida, que un padre decide, con toda la intención y el deber de hacer todo por sus hijos, “donar un riñón” para garantizarle la vida a su hija mayor. La ciencia puso lo suyo, padre e hija sus cuerpos y Dios el milagro.

El 4 de abril, la vida de la familia nuevamente se vio sacudida, como en el 2015 cuando Pamela debió someterse a diálisis o en 2017 cuando en un gesto sublime, su padre le ofreció un riñón para seguir viviendo.

Ese domingo, Pamela Nieto Pereyra fue trasladada al hospital de La Falda, porque no se sentía bien, no se podía mantener en pie y tenía la presión arterial muy baja, sin embargo como no “presentaba los síntomas de coronavirus”, la enviaron nuevamente a su casa, sin pedir análisis ni realizar un control más profundo, a pesar de la situación de riesgo que representaba su condición de trasplantada, así lo sostiene la familia.

Desde este momento, comenzó para la familia, una sucesión de días que fueron la pendiente más difícil de sus vidas, con el peor desenlace.

Luego de conocida la trágica noticia del fallecimiento de Pamela, ocurrido en los primeros minutos del lunes 20 de abril, la esperanza se transformó en dolor.

La entrevista con Silvina Pereyra se llevó adelante en la puerta de su vivienda, donde en un portón negro donde el cartel anuncia “Cerrado por duelo”, porque allí funcionaba la pequeña despensa que madre e hija trabajaban para colaborar con la economía familiar.

Este negocio lo pusimos con Pamela, ella lo disfrutaba mucho porque estaba ayudando al papa”, comentó Silvina.

A partir de allí el diálogo se fue mezclando con lágrimas y voz entrecortada.

¿Cuál fue la causa del deceso de Pamela?

El certificado de defunción de la joven profesora dice que falleció de “parocardiorespiratorio, por una infección generalizada” es lo poco que recuerda, porque esa mamá se negaba a leer el papel.

Todo lo ocurrido, la presunta mala atención, se mezcló con los protocolos vigentes que prioriza la atención a pacientes que presenten síntomas compatibles con Covid19.

Todo esto moviliza a la familia a tomar la decisión de presentarse ante la justicia para que investigue y dictamine sobre los procedimientos y la atención dispensada en el hospital municipal.

Estoy esperando la llamada del director del hospital, para que al menos nos dé el pésame” comenta mientras asegura Silvina que “nosotros queremos que se haga justicia”.

Para Silvina, la falta de interés se manifiesta cuando desde el 4 de abril comenzaron a llevar a la paciente al hospital y no se le ordenaron análisis a pesar de pedírselos en reiteradas ocasiones, “no se la atendió como se debía porque no se hizo un laboratorio”, dice para agregar “no tenemos a nuestra hija, nosotros la llevamos un montón de veces para que esto no sucediera y me la dieron en un cajón, que los culpables paguen por esto”.

Sobre la versión que deslizaba la posibilidad de que Pamela haya estado cursando una “pancreatitis”, la mamá aseguró que: “En ningún momento nos dijeron que ella tenía pancreatitis, se habló de insuficiencia renal, que su riñón no funcionaba, que tuvo muchos días de sangrado porque no coagulaba, pero no nos hablaron de pancreatitis” en referencia a los informes que le fueron suministrando en el Hospital Transito Cáceres de Allende. En este nosocomio le informaron en primer término que había llegado con una infección en el riñón, pero más tarde le confirmaron que la infección era generalizada.

Para la familia, se perdieron días importantísimos si el primer día se le hubiera realizado el control de laboratorio, recordando que comenzaron a ir a la guardia el sábado y la decisión del traslado la tomó el médico que el miércoles la sometió al estudio de laboratorio.

En el recuerdo de Silvina, aun suenan las palabras de algunas de las personas que la atendieron, “nos decían, no es nada, quedate tranquila”, incluso según comenta “recibimos mal trato – porque una médica me dijo- que te pensas que se va a morir porque tiene presión baja y diarrea”. 

Entre sollozos, Silvina recuerda: “Pedí análisis, los pedí a gritos y me dijeron que me calle la boca, ¿usted que pide?, nos callaron, nos maltrataron y mi hija se fue” y continuó diciendo “pedí por favor hagan el laboratorio, les pedí una y otra vez, recién el miércoles el doctor hizo el laboratorio donde se pudo comprobar que estaba re mal

El intendente Javier Dieminger tomó conocimiento de la situación el jueves, poniendo a disposición un auto para el traslado a Córdoba. El municipio también le envió a la familia mercadería, “me envió un sobre con dinero, lo tengo cerrado tal cual me lo mandó, no necesitaba dinero, necesitaba a mi hija viva”, expresó Silvina mientras la angustia se hacía más visible.

Mientras su esposo, totalmente vencido estaba sentado en un tapial, Silvina se repuso pensando en su hijo que ya está formando su familia y sus cuatro niñas que tienen toda una vida por delante y que seguramente hoy son quienes les dan la motivación para seguir adelante.

Le pido a mi hija y a Dios que me den la fuerza para que se haga justicia, necesito saber qué pasó con mi hija”, cerró entre sollozos.

 

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